URMI BASU    |    REBEKAH KISER    |    ROSARIO DORIA    |     AGNES PAREYIO  

 

   

Y sin embargo,
la mujer
es la clave:
Feminización
del desarrollo

 

 
#1 Recordando la importancia de la mujer

 

Para erradicar el hambre y la pobreza, hay que contar con el trabajo que realiza la mujer. Este trabajo no se reconoce a nivel formal, ya que muchas de ellas no perciben ningún sueldo por la labor que realizan; sin embargo, su labor es esencial como motor de cualquier economía.
Si garantizamos el acceso a la educación de las mujeres y las niñas, estamos invirtiendo en un futuro mejor para la sociedad. Sólo a través de la educación, las niñas y las mujeres tendrán la libertad de decidir sobre sus vidas y, sobre todo, la posibilidad de participar en la toma de decisiones de su comunidad, lo que revertirá de forma positiva en el desarrollo de la misma.
La erradicación de la mortalidad infantil pasa porque las madres tengan acceso a información y, sobre todo, puedan decidir qué hacer con sus hijos. Está demostrado que la educación de la madre resulta determinante para la supervivencia del niño.
Dentro de la mejora de la salud materna, sabemos que las muertes maternas tienden a aumentar entre las mujeres que sufren discriminación por género. Esa discriminación provoca que, en ocasiones, la mujer no pueda decidir sobre su propia salud (tienen que pedir permiso al marido para ir al médico), que sea víctima de la violencia de género, que la sometan a ciertas prácticas que ponen en riesgo su salud durante el embarazo (como por ejemplo, la mutilación genital femenina), etc.

Si le damos a la mujer información sobre el VIH/SIDA (sólo el 20% de las mujeres de los países en vías de desarrollo tiene un conocimiento correcto sobre el VIH/SIDA) y poder de decisión sobre su propia salud, disminuirían de forma considerable los casos de infección.

Garantizar la sostenibilidad medioambiental es otro de los retos establecidos para el 2015, ya que las mujeres y los niños siguen siendo los más afectados por los fenómenos meteorológicos originados por el cambio climático.
Es necesario incrementar la presencia de las mujeres en los organismos internacionales, para trabajar la igualdad de género y la alianza mundial para el desarrollo.

 

     

 

 
#2 Mujer y acceso a la educación: Urmi Basu

 

Cuando una niña asiste a la escuela y llega a la edad adulta como una persona formada, los beneficios para su comunidad quedan patentes casi de inmediato, porque es un hecho constatado que una mujer lucha, ante todo, por sacar adelante a su familia. Es tan sólo un ejemplo, pero por cada 10% de aumento que logremos en el acceso a la educación secundaria de las niñas de familias de bajos ingresos, se salvarán las vidas de aproximadamente 350.000 niños y se reducirá la mortalidad materna en 15.000 muertes al año. (Global Partnership. The value of Education).

Urmi Basu cree firmemente en esta premisa y ofrece educación y atención a las niñas, hijas de las trabajadoras sexuales de los Barrios Rojos de Calcuta. La primera vez que se adentró en las callejuelas de uno de estos barrios, y descubrió las terribles condiciones en que se desempeñaban las trabajadoras sexuales, se dijo que no podía permanecer indiferente. Lo que más la conmovió fue ver cómo los hijos e hijas de estas mujeres vagaban solos por el barrio, en medio de la noche, mientras sus madres se prostituían.

A partir de ese momento comenzó a volver regularmente a Kalighat. Conoció a ancianas que llevaban allí todas sus vidas, que habían sido traficadas siendo apenas niñas, y que nunca habían salido de las fronteras del barrio de míseras casas en que ejercían la prostitución. Tras ganarse su confianza, comenzó a organizarlas, y creó un primer centro de acogida, llamado “New Light”. Una nueva luz en medio de la oscuridad de la explotación y el estigma social, en el que los hijos de estas mujeres podían pasar la noche, recibir comida y educación. Una forma de garantizar, en especial para las niñas, que no seguirán los pasos de sus madres, que encontrarán puertas abiertas para salir de esa realidad.

Hoy, New Light cuenta con tres sedes más. Y Urmi se ha convertido en un referente en la lucha contra el tráfico de mujeres en su país.

La India es uno de los principales receptores de tráfico de mujeres del mundo. Niñas de entre 11 y 14 años de edad, en más de un 60%, que son arrancadas de sus paupérrimas aldeas en Bangladesh y Nepal con la promesa de un empleo digno, o por el mero pago de una cantidad a sus familiares, y que terminan en burdeles de Bombay, Nueva Delhi o Calcuta. A nivel planetario, este negocio mueve más de 27 mil millones de euros cada año.

     

 

 
#3 Mujer y salud:
Rebekah Kiser

 

Las prácticas tradicionales perjudiciales como el matrimonio precoz y la mutilación o ablación genital femenina, así como otras formas de violencia contra las mujeres, contribuyen a la mortalidad materna. Una mujer muere cada minuto en un parto,6 y las niñas adolescentes tienen dos veces más probabilidades de morir en el parto que las mujeres de más de 20 años. Invertir en la educación y en el empoderamiento de las adolescentes y de las mujeres jóvenes hace que los matrimonios tempranos y su corolario, los partos tempranos, sean menos probables, ayudando a acelerar los progresos en lo relativo a mejorar la salud materna. 1

Rebekah Kiser no había tenido nunca una relación directa con el mundo de la Cooperación. Había trabajado anteriormente con mujeres de Estados Unidos, pero en realidad se había dedicado toda su vida a la venta de cosméticos de una conocida marca americana en su ciudad natal, Colorado Springs. Sin embargo, en 2004, en un viaje de turismo a Etiopía su vida cambió para siempre.

El guía turístico que la acompañaba le habló de la fístula obstétrica, una dolencia que sufría su hermana, y le pidió ayuda, ya que no conseguía un médico para ella. También le contó que era un problema que afectaba a miles de mujeres en Etiopía. En realidad, según la Organización Mundial de la Salud, la cifra se eleva a dos millones de mujeres en todo el mundo. “Cuando vine a Etiopía la primera vez, de vacaciones, no sabía qué era la fístula”, cuenta Rebekah Kiser siempre al comenzar su historia.

Esta lesión podría evitarse si las mujeres dispusieran de las atenciones médicas necesarias, pero carecen de ellas. Como consecuencia, pierden a los bebés en el parto y su vida se convierte en una pesadilla, ya que sufren incontinencia crónica, es decir, la incapacidad de controlar la expulsión de orina y/o las heces del cuerpo. Rebekah Kiser lo desconocía, porque en los países más avanzados, la fístula prácticamente no existe y los pocos casos que se dan obtienen solución con una rápida y sencilla operación quirúrgica.

Cuando conoció esta terrible realidad, Rebekah decidió que tenía que hacer algo por ayudar a los cientos de mujeres que “llegaban a la ciudad sin saber leer ni escribir, abandonadas a su suerte y que acaban tiradas en las aceras”. Para ello fundó Trampled Rose, una organización sin ánimo de lucro que acoge a mujeres y jóvenes abandonadas a su suerte y olvidadas por padecer fístula. La institución les ofrece acogida y atención para su recuperación física y psicológica

La fístula obstétrica es una lesión que se produce entre la vagina y la vejiga o el recto, causada por un parto prolongado, que puede durara cinco días y hasta más de una semana. En la mayoría de los casos, la dificultad del parto se daba a una de estas tres causas:

La edad: la mayoría de las mujeres contraen matrimonio durante su pubertad y dan a luz cuando sus cuerpos todavía no están desarrollados.
La malnutrición: que a menudo les produce raquitismo y hace que las madres sean pequeñas en tamaño, mientras que los bebés que dan a luz son de tamaño normal.
La mutilación genital femenina

1. ONU Mujeres (2011): “El dividendo de género. Razones para la igualdad de género” (↑)

     

 

 
#4 Mujer y trabajo:
Rosario Doria

 

ONU Mujeres establece siete principios para potenciar el empoderamiento de las mujeres:

Establecer el liderazgo corporativo de alto nivel para la igualdad de género.
Tratar a todos los hombres y las mujeres de forma equitativa en el trabajo.
Velar por la salud, la seguridad y el bienestar de todos los trabajadores, hombres y mujeres, por igual.
Promover la educación, la formación y el desarrollo profesional de las mujeres.
Implementar prácticas de desarrollo empresarial, cadena de suministro y mercadotecnia que empoderen a las mujeres.
Fomentar la igualdad mediante iniciativas comunitarias y la promoción.
Evaluar y difundir los progresos realizados a favor de la igualdad de género.

Rosario Doria es una mujer colombiana que decidió dar un vuelco a su carrera profesional y dirigirla hacia las mujeres de Cartagena de Indias que se encuentran en una situación de vulnerabilidad. Ese cambio se vio determinado por su enorme capacidad para comprender la relación entre el fomento de la actividad económica y productiva y el desarrollo social de una comunidad. Con esta visión se involucró en una iniciativa que ofrece oportunidades de futuro para las más pobres y excluidas, el programa de desarrollo de la organización Actuar por Bolívar.

Actualmente, Rosario es la directora de Actuar por Bolívar, una institución sin ánimo de lucro que trabaja para promover ocupaciones productivas para la población desplazada y más vulnerable de los barrios marginales de Cartagena de Indias. En estos proyectos, conocedora de la realidad en la que desarrolla su labor, la mujer se contempla como epicentro de las actividades que impulsa. De esta forma, el 90% de los recursos e inversiones de Actuar por Bolívar se destinan a fomentar la figura de la mujer microempresaria y a brindarles apoyo familiar y atención integral a sus hijos e hijas.

Para mejorar las condiciones de vida de estas familias y ofrecer oportunidades a los más pobres de Cartagena de Indias, Rosario Doria decidió apostar pos una estrategia basada en tres ejes principales, que son los que rigen la actuación de su entidad:

Generar espacios de capacitación y aprendizaje.
Facilitar el emprendimiento mediante el acceso a recursos financieros.
Ayudar a las familias en la atención a los niños y niñas, a través de proyectos de asistencia y servicios sociales a la comunidad.

Con todo ello pretende conseguir la inserción social de colectivos en riesgo, crear espacios de intercambio de vivencias, ideas y aprendizaje e incentivar la solidaridad entre los miembros de la comunidad

Cartagena de Indias es una ciudad que se sitúa entre las más pobres de Colombia, con un 20% de su población viviendo por debajo de la línea de la pobreza y un porcentaje aún más elevado de personas en situación de riesgo social. Muchos de sus habitantes han llegado a Cartagena huyendo de la violencia. La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) estima que la población desplazada en Colombia supera los dos millones y medio de personas

     

 

 
#5 Mujer y Violencia: Agnes Pareyio

 

La violencia contra las mujeres y las niñas es probablemente la violación de los derechos humanos más habitual y que afecta a un mayor número de personas. Además está presente en todas las sociedades del mundo, independientemente de cual sea su sistema político o económico. La violencia contra las mujeres no sabe de culturas, ni de clases sociales ni de etnias. Este escándalo cotidiano se manifiesta de diferentes maneras y tiene lugar en múltiples espacios, pero posee una raíz única: la discriminación universal que sufren las mujeres por el mero hecho de serlo. 2

Agnes Pareyio es una activista social de origen masai que se dedica a visitar las escuelas de su comunidad para luchar contra la ablación de clítoris, una de las peores expresiones de la violencia que se ejerce contra las mujeres. En los centros se dirige a los estudiantes, tanto varones como mujeres, para concienciarlos sobre los trastornos físicos y psicológicos que produce esta tradición.

Además, Agnes cuenta con un centro educativo y otro de acogida destinado a las niñas que huyen de sus casas para evitar sufrir la mutilación genital femenina, y actúa como intermediaria con sus familias. Infatigable en su deseo de salvaguardar la salud de las menores, se desplaza a las chozas de paja y adobe y habla con los padres y abuelos. Intenta convencerlos de lo dañino que resulta este ritual, símbolo del pasaje de la infancia a la edad adulta. “Para los masai, una joven no está lista para casarse si no se le ha practicado la ablación. Los hombres no las quieren entre sus esposas, y la familia no recibe la dote que se suele entregar a cambio”, explica Agnes. “Yo trato de alentar a la gente a que adopte rituales simbólicos, que no impliquen poner en riesgo la salud de las mujeres, como sucede con la mutilación genital, que las perjudica enormemente a la hora de mantener relaciones sexuales o de dar a luz”.

Existen diversos tipos de mutilación genital femenina. La más cruenta es la infibulación, que consiste en la extirpación no sólo del clítoris y los labios menores, sino también de los labios mayores. A continuación, se suturan los costados de la vagina con fibras vegetales, alambres o hilo de pescar, dejando tan sólo un orificio para el paso de la orina y la sangre menstrual. La infibulación representa el 15% de todas las intervenciones. Se practica en Sudán, Eritrea, Yibuti, Somalia, Etiopía y Malí. Su objetivo es preservar la castidad de las jóvenes hasta el matrimonio.

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